sábado, 2 de abril de 2011

[Impetus] Libertad Íbera # 1

Juego: Impetus.
Temática: Antigüedad.
Escala 15mm.
Fecha: 04/03/11
Lugar: Tirant Lo Dau
Jugadores: Sergi y Salva

Este informe de batalla es como resultado de los que el juegador romano, Sergi Rico, puso en su blog http://viiii-legion.blogspot.com/2011/03/rebelion-ibera-parte-i.html dando su versión de los hechos. Como quedamos que yo daría la versión visto por los ojos de los íberos, pues aquí está.
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A la casa de la Sala del Pueblo llegan todo tipo de noticias, desde que Ilirdeia, la concubina de Castoreo, el Señor del rebaño de ovejas, ha quedado embarazada, según dicen del hijo de Facitorio, hijo del Cotoridio, hermano de Castoreo, hasta que los romanos se pelean entre ello, ejército contra ejército.

Hace algo más de una semana me contaron como hermanos contra hermanos romanos se enfrentaban en combate fratricida. Según parece esto pasó cerca del norte de Llerda, en una zona algo accidentada y boscosa de los pirineos. Tambien me cuentan que todo se debe a que los señores romanos quieren para sí Ibéria.

Y eso no me gusta escucharlo.

¿Quien se creen que son esos romanos para decidir de quien es la patria de nuestros ancestros? Nuestra patria.

Pero esto me parece que vamos a tener que hacérselo entender.

Hace poco unos comerciantes de caballos me comentaban que el ejército de roma que ha sobrevivido a la contienda fratricida, se dispone a pasar por mis territorios. Es el momento de demostrar quien es el señor de Ibérica.

Las tropas avanzadas me comentan que las tropas del llamado Publio Junio Melon pasarán cerca de la granja de Deritio.



Buen sitio para poder enfrentarnos a los romanos, ya que el paso del valle está franqueado por dos frondosos bosques en sendas laderas de las montañas.



Mi intención era la de impedir que los romanos avanzasen más allá de este valle, camino a sus cuarteles, a reponerse de sus duras heridas. Por ello, inicie el despliegue de mis hombres en la entrada Sur del valle, al pie del monte donde uno de los hijos de Deritio tiene su casa.



Los romanos, viendo nuestras intenciones, desplegaron sus tropas al inicio del valle, en el lado norte, esperando que nosotros avanzásemos hasta ellos. Pobres ilusos, nuestra mejor baza era hacerlos pasar por entre los 2 bosques, por lo que no saben que lo que aremos es esperar que ellos inicien el avance entre los bosques.



En previsión de que su caballería intentase hacer un ataque por el flanco, esperé con los jóvenes nobles a que se colocaran. Y así fue, la caballería romana se colocó en nuestro flanco derecho, intentando avanzar por la montaña, por detrás de los bosques.



Por lo que dispongo a toda mi caballería, los nobles y sus cuantiosos hijos, tanto de sus mujeres como de sus concubinas, en el flanco derecho, para eliminar la amenaza del flanqueo de la caballería romana.



Los romanos empiezan con sus maniobras tácticas de avance, terminando de desplegar en formación cerrada y rígida a sus soldados, invitándonos al avance, mientras que su caballería inicia el movimiento evolvente por nuestro flanco derecho.



Mientras nuestra caballería se posiciona para frenar a su caballería, los jabalineros se van reafirmando en el lado sur del valle, sin moverse, a la espera del avance definitivo de los romanos. Me costó lo mío conseguir que los jóvenes no se moviesen de donde estaban, pero se comportaron como grandes guerreros, obedeciendo.









Al final, los romanos deben frenar su avance y reorganizarse, para conseguir hacer pasar a sus tropas entre los dos bosques.



Tras esta reordenación de las tropas romanas, es cuando doy la orden a mis capitanes para que avancen con las tropas al encuentro de los romanos.



Aprovechando que este avance nos obligaría a reorganizarnos para enfrentarnos al ejército romano que a unido filas para pasar entre los dos bosques, decido enviar unas unidades a través del bosque., para flanquear a las tropas romanas por la retaguardia, esperando no ser vistos por la espesura del bosque.



Mientras, la caballería romana, que se las veía muy felices con la maniobra, se enfrenta a toda nuestra caballería.



La batalla en el flanco derecho es colosal, pero los romanos no pueden contener (ni yo mismo) a los impulsivos jóvenes que tienen sed de sangre y de heroicidades, arroyando a la caballería romana en un rápido ataque.



Mientras los romanos siguen su avance por entre el paso estrecho de los dos bosques. Mis órdenes son muy claras: no traspasar el tótem de piedra, marcando el lugar sagrado.



Una vez eliminada la caballería romana que intentaba flanquearnos por la derecha, reagrupo el flanco derecho con el centro del ejército, para enfrentarnos al grueso romano. Afortunadamente lo que les queda de caballería a los romanos, han iniciado su movimiento en una posición poco ventajosa para ellos, por lo que el movimiento bordeando el bosque entorpece el avance de su infantería… o mejor dicho al revés, el avance de la infantería entorpece a la caballería, mal situada.



Cuando por fin las tropas romanas están de lleno en el estrecho terreno entre los bosques,



reorganizo mis tropas e inicio el avance, para impedir que puedan moverse por los lados.



Mientras, las unidades de la izquierda, continúan con el flanqueo del bosque, por lo que inician su aproximación por la retaguardia de las tropas romanas.



Pero los impetuosos jóvenes de caballería, desoyendo mis indicaciones, se lanzan a la carga contra la caballería romana, teniendo que pasar justo por donde yo quería que pasará la romana, entre el tótem de piedra y el bosque; craso error, no pueden maniobrar y así les va. 2 unidades diezmadas con lo que le queda a la caballería romana.



Una vez mi joven caballería a sido diezmada, tengo que contener a los padres de los difuntos, grandes combatientes en caballos de guerra, para no cometer el mismo error, por lo que nuestra unidad cierra la brecha producida por los impetuosos jóvenes jinetes.

La batalla principal se libra en el lindero del bosque de Can Deritio, a la izquierda de nuestro avance. Allí el castigo mutuo es fuerte. Aprendemos que no podemos realizar ataques frontales y directos contra los romanos, ya que cuando asaltamos, antes de llegar, los romanos nos lanzan sus jabalinas, creo que ellos los llaman pilones o algo por el estilo, llegando a diezmar unidades enteras en esos ataques, por lo que rápidamente debemos realizar un tipo de ataque que dominamos bien, los asaltos rápidos y a distancia, a base de lanzar jabalinas.



Mientras, las unidades que han flanqueado el bosque se han encontrado que, aun haciendo un ataque sorpresa por la retaguardia, los romanos rechazan el primer ataque, por lo que deben realizar un segundo ataque. Son buenos estos romanos. Pero aprendemos rápido lo que no debemos hacer dos veces.



Mientras, los jabalineros realizando tácticas de asaltos rápidos y a distancia, diezmando las tropas romanas. Estos envían a sus menos expertos soldados a atacarnos por la retaguardia, que lo único que hacen es molestar cual mosquito cerca de un río.





Finalmente, con las tropas más tocadas que las nuestras, que también hemos perdido muchas unidades, los romanos deben replegarse nuevamente hacia el norte. Si desean ir a descansar a sus cuarteles, beberán llegar entrado el invierno, ya que deberán dar un gran rodeo para llagar.

Por ello podemos decir que nuestros valerosos soldados, de una simple región Ibérica, han derrotado al todo poderoso ejército romano. Deberán de lamer sus heridas antes de pensar que pueden decidir que hacer con nuestras tierras.

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